Crónica de un cuadro y consejos.

Con motivo de la boda de un amigo ElLoco vuelve a pintar un cuadro, “sin título” es una composición expresionista en acrílico sobre un lienzo 30 figura.

Detalle de mi nueva composición 'Sin titulo', acrílico sobre lienzo, 30f.

Detalle de mi nueva composición ‘Sin titulo’, acrílico sobre lienzo, 30f.

Hoy os comparto algo de contenido más personal con esta crónica de un cuadro y consejos. Todo dibujante, amante de lo rápido y conceptual, suele tener dificultades a la hora de enfrentarse al color y la seriedad de un proyecto pictórico. Este es sin duda mi caso, que deriva en lo que podríamos denominar pereza, aunque queda mejor explicado como ‘buen y preciso conocimiento del tiempo  y dinero necesario a emplear para llevar a cabo el proyecto.’

No todos los cuadros tienen por que llevarte mil horas, de hecho los cuadros impresionistas solían ser pintados en sesiones de 3 horas, esto depende y mucho de tu confianza, de la técnica elegida, y de tu grado de auto crítica y precisión. Incluso es frecuente llegar a un punto en el que solo puedes empeorarlo. Aquí os dejo una muestra de mi experiencia con este cuadro.

Reconozco que pasó buen tiempo desde que dejé el lienzo preparado, es un lienzo reciclado con una imprimación muy acuosa de Gesso con un poco de pigmento azul, y esbocé la composición. De nuevo el ‘bocetero’ que hay en mí se enamoró de lo que no era más que un rápido residuo de la primera idea. He de decir que las líneas de encaje a carbón o grafito no deben ser nunca confundidas como parte del resultado final, a no ser claro que ese sea nuestro deseo, su función debe ser la de delimitar los planos de color, para inmediatamente recibir la primera mancha que cubra la totalidad de nuestro espacio de trabajo. Teniendo en cuenta la armonía de color de la composición, la primera mancha no debe de tener más de 3 tonos, un semitono dominante, uno de luz máxima y uno de oscuridad máxima, lo cual facilitará mucho a nuestra paleta realizar las elecciones de color correctas y obtener una buena integración de los elementos más adelante. Es algo que se aprende en los talleres de modelado, toda la figura debe de tener el mismo trabajo, la cara o la mano no es más importante que el recorrido del brazo, así que, cuidado con llegar a un punto en que, aun estando lejos de terminar, ya tenemos alguna parte del trabajo que no queremos tocar porque esta perfecta. Esto se consigue trabajando desde lo general a lo particular y en orden.

En este caso yo lo he hecho exactamente de la manera que os desaconsejo, y empecé por el pelo, lo que solo significa que consejos y buenas estrategias hay muchas, pero lo más importante es continuar trabajando de la manera que os resulte más cómoda y natural. El acrílico tiene sus propias características en cuanto a transparencia y tiempo de secado, lo cual puede dificultar futuros retoques, al secarse suele provocar aumento de la textura que se mantiene al pintar encima, y siendo fortuito y no proyectado molesta en el resultado final. Evitar esto es tan fácil como añadir más agua a la mezcla, aunque esto aumentará mucho la transparencia, es importante conocer el material, yo fabrico mi propia pintura acrílica con látex y pigmento líquido, mucho más barato y flexible, permite dejar una mezcla bastante opaca y liquida. El óleo es caso aparte pues su tiempo de secado, controlable con diferentes barnices añadidos, permite la mezcla o fusión de capas, lo que resulta en degradados mucho más naturales entre los claros y los oscuros, sin embargo el acrílico puede secar muy rápido, o quedar semi-seco, y provocar que te lleves toda la pincelada con la siguiente y dejar solamente sus contornos secos. Así que lo aconsejable es tener las pinceladas a dar muy claras, una primera mancha con poca textura, a nivel de apoyo, y dejar las pinceladas más cargadas de material para rematar la composición.

Todo el lienzo está ya cubierto, ahora es el momento de dar los remates de luces y sombras, tonos intermedios y demás finuras. Y es aquí donde de nuevo os digo, cuidado, hay que saber reconocer cuando hay que parar, muchas han sido las obras que han sido empeoradas en sus últimos momentos de gestación, como en este caso donde aún tengo dudas de si debí dar por terminado el trabajo en la tercera foto. Ayuda mucho dejar un registro visual a lo largo del trabajo para coger conciencia del mejor momento para parar según tu proceso creativo. Si bien es cierto que hay problemas mejor solucionados en la figura final, no se me escapa que otros elementos funcionaban mejor en la anterior.

Aquí os dejo el resultado, ha sido un gustazo volver a pintar, y seguro que en los próximos días seguiré subiendo nuevas obras. Espero que os guste.

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